Me acuerdo que una vez te pregunté:
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¿Qué clase de hombre deja a una mujer esperando tantas horas?
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Me contestaste así:
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No sé, no clasifico a ninguna clase de hombre, yo sólo me dejo llevar, hoy te quiero ver y por eso voy...
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Y ahora sé a qué clase de hombre perteneces:
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A ninguna clase de hombre... ni siquiera sos un hombre...
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sos un A NI MAL.


