Con mi humor de perros, ya cansada de tiritarme de frío, de tener el pañuelo siempre en mi cuello, decidí agarrar mi cinta scotch y me paré.
Me dirigí hacia el techo (mide 2 metros desde el piso hasta el techo) y empecé a desenrollar la cinta y cortarlas en grandes pedazos. Agarré las hojas A4, las pegué con cinta contra ese diminuto y maldito agujero en donde pasa el aire acondicionado.
Mientras lo tapaba con cintas, papeles o cualquier cosa que se me podía ocurrir, vino uno de mis compañeros.
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- ¡Hey! Hace calor, ¿tenés frío? Siempre lo tenés -
- Si, hace frío y ya me duele la garganta! -
- Vieja chota, bla bla bla -
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Me empezó a hablar, hablar y hablar y yo miraba mi cinta y mis manos empezaron a temblar de furia. Vi un pedacito de cinta despegada del rollo provocándome y diciéndome lo que tenía que hacer.
La agarré, la tiré y la corté.
Mis manos se dirigieron hacia su... boca y la tapé con ella.
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Yeah.
1 comentario:
Jajajajaja sos una genia. Odio que me digan que hace calor mientras vos te morís de frío!
http://denadieemas.blogspot.com/
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